domingo, 9 de mayo de 2010

EL QUE NACE PARA MONOCULO NUNCA LLEGA A PRISMÁTICOS

Con el agua hasta el cuello pensaba… ¿Y ahora quien podrá a salvarme? Obviamente el Chapulín no me dio ni cinco de pelota, así que me desventurado derroteo siguió así.


CAPITULO IV ( 1999-2003 – Tercera parte)

Les contaba que otra vez me agarró la inundación pero ahora en Capital. (La anterior en Pergamino, ver Capítulo III – Cuarta parte)
En este país hay hechos (y políticos) que se repiten una y otra vez y nosotros seguimos tropezando con ellos.
Por suerte esto pasó en Capital Federal, donde había un gobierno progresista (porque los amigos de Ibarra progresaron un montón) que intervino rápidamente y le echó la culpa al servicio meteorológico. Quien a su vez le echó la culpa al gobierno de la ciudad. Quien a su vez le echó la culpa a la empresa que no había terminado los trabajos. Quien a su vez le echó la culpa al gobierno de la ciudad… Quien a su vez le echó la culpa a San Pedro.
Es que fue tanta el agua caída que todos aprovecharon para lavarse las manos.
Eso sí. El gobierno de la ciudad me compensó la pérdida de los mil pares de zapatos. Me dio seiscientos pesos; una foto autografiada de Aníbal Ibarra y un manual explicando como cruzar nadando la avenida Cabildo.
Demás está decir que con semejante inundación tuve un mar de enfermedades. Me quedó el esófago flotante; cataratas; me gotea un codo y tengo un resfrío itinerante. Los estornudos me van saliendo por diferentes agujeros que tengo en el cuerpo.
Pero Alfredito argentino se la banca y le da para adelante.
Esos pocos manguitos que me habían quedado tenía que hacerlos rendir bien.
Y Alfredito argentino no es ningún boludo.
Había una forma de arriesgar unos pesos y ganar. El escolazo.
Quini, Loto, Monobingo, Brinco...
Porque seamos sinceros; como está la situación, el juego NO es una de las posibilidades para salvarse. Es LA UNICA.
Igual no funcionó. La Diosa Fortuna me hizo un maravilloso corte de manga. Y cuando ya creía que mi hundimiento era más irreversible que el del Titanic; un día veo la ciudad empapelada de afiches anunciando la salvación del país.
El final de todos los problemas y la entrada a un tiempo de bonanza, crecimiento y riqueza. Había llegado “El Blindaje”
Con “El Blindaje” en diez años seríamos una potencia mundial.
Con “El Blindaje” se terminaría la desocupación, la pobreza y la inseguridad.
“¡Qué lindo es dar buenas noticias!, decía De La Rua por televisión.
Yo ya me imaginaba viviendo en un país como Suiza. Hasta que con el correr de los meses descubrí que con el blindaje nos habían vendido un buzón más grande que Godzilla.
El único blindaje estaba en la cara de los gobernantes y los políticos. Y debió ser un blindaje de titanio porque todavía les aguanta para hacernos promesas y pedirnos sacrificios.
Pensándolo mejor, el blindaje me lo tendría que haber puesto yo en el culo porque estoy cansado de que me lo rompan.
Pero Alfredito argentino no es ningún boludo.
Acá el problema siempre fueron los ministros de economía.
Por eso cuando lo rajaron a Machinea me puse contento. Parece que alguien le avisó a De la Rua que era el presidente de la nación y que podía tomar decisiones.
La macana fue que nombró a Ricardo López Murphy. Y cuando éste anunció su plan casi nos infartamos todos. Quería recortar 600 millones. “¡Una barbaridad!”, saltó enojada la mayoría de la gente.
Por suerte también le dieron salida y volvió… ¡Cavallo!
Cuando lo anunciaron yo creí que era una joda. Pero no. Resultó cierto. A mí me quedó la duda si De La Rua y su entorno no habría que haberles hecho un control antidoping. ¡O “antidope”!
Es que para mí algo raro deben haber tomado. No puede ser que cada vez que deciden una medida, acierten… acierten en el bolsillo de la gente.
Reconozco además que, comparado con el superajustazo que se mandó el Mingo Cavallo, el plan de López Murphy era el paraíso.
Lo malo fue que semejantes medidas ampliaron mis posibilidades de ser más pobre. Conseguir un laburo me resultaba más difícil que ver a Julio Iglesias cantando una cumbia villera.
Pero Alfredito Argentino se la banca y le da para adelante.
¿Se imaginan lo que había adelante por esa época? ¿Alguna tendría suerte y podría vivir como un ciudadano medianamente normal… o simplemente como un ciudadano?

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