Estoy abonado de por vida a la mala suerte. Yo le pongo ganas, intento, busco, pero la realidad no me da respito. Lean lo que me pasó ahora.
CAPITULO IV ( 1999-2003 – Segunda parte)
Así que busqué, busqué y recontrabusqué y al final conseguí una recomendación para un laburo bien pago y tranquilo en un lugar donde nunca pasa nada. El Senado Nacional. Mediados del año dos mil. Yo laburaba de cadete y les juro que no sospechaba nada.
Lo único que me llamaba la atención es que veía más sobres que en el programa de Susana Giménez.
Yo pensé que eran cartas de la gente agradeciéndoles por la cantidad de proyectos que aprobaban en beneficio de la comunidad.
O que eran cartas de los senadores a la gente donde se disculpaban por los dos o tres días por año que no fueron a trabajar.
Pero parece que no era eso. La cosa es que me citó el Juez Liporaci. Parece que habló Cafiero o cantó Palito… ¿O fue al revés?.
No, debe haber sido al revés. ¿Por qué Palito cuándo cantó?
La cosa es que yo tampoco canté. Y eso que el juez me interrogó treinta y siete horas seguidas.
Al final pasó como siempre. Los senadores zafaron y a mí quisieron procesarme por afanarme dos biromes y una cajita de clips.
Menos mal que el día que tenían que confirmar el fallo, el juez Liporaci, que tanto se esforzó por descubrir las coimas, no pudo venir porque estaba reunido con los cien jardineros que contrató para cuidar el jardincito de la casita de cinco mil metros cuadrados que se compró con lo que se ahorró por viajar en colectivo en vez de tomar un taxi.
Yo aproveché el interruptus y con un per saltum, me rajé.
Pero no me la llevé de arriba. Los nervios que pasé me dejaron una secuela. El shot hepático. Cada que veo un sobre sufro una patada al hígado.
Pero Alfredito se la banca y sigue para adelante.
Un día estaba deshojando la margarita, no para saber que hacer sino para hacerme una ensalada porque no tenía ni una moneda trucha para comprar morfi, cuando de repente se me acercó un señor y me notificó que me buscaban de un estudio de abogados.
Al toque adiviné el motivo. Como yo era de los que creía en las promesas de los gobiernos para terminar con la crisis, seguro que me estaban haciendo juicio por boludo. Pero no. Cuando llegué me dijeron que me había tocado parte de una herencia de una tía abuela por parte de madre.
Yo ni me acordaba como se llamaba, pero igual lloré un rato y después me guardé la plata. Esta vez estaba dispuesto a no desaprovechar la que tal vez fuera mi última oportunidad para revivir. Para dejar de ser un ciudadano de decimocuarta. Para ser un argentino feliz. Así que pensé en irme del país.
Pero a último momento me agarró un ataque de patriotismo y, parado frente al Obelisco, me dije: “Si este país me ha dado tantas oportunidades, ¿por qué no le voy a dar una yo?”
Estaba convencido de que era el momento ideal para invertir en el país. De jugarme por mi nación.
Aunque primero, por las dudas, con una parte hice un plazo fijo en dólares en un banco. Un banco extranjero, obvio. Porque Alfredito Argentino no es ningún boludo.
A mí los bancos nacionales no me agarran más. Los bancos extranjeros son más serios. Tienen mucho respaldo. Ante cualquier problema traen los dólares de su casa central. Lo decía bien clarito el folleto.
Una vez concretado el plazo fijo, con el resto de la plata me jugué y puse una zapatería en Belgrano. Un lugar de mucho movimiento y buen poder adquisitivo. ¡Cabildo y Blanco Encalada!
Cuando el pronóstico anunció probables chaparrones yo me puse contento porque justo tenía en oferta las botas de lluvia.
Les juro que ni en la película “Una Tormenta Perfecta” vi tanta agua junta. Colgado de la reja del negocio veía pasar mis zapatos, la ropa del negocio vecino; bolsas de residuos; muebles, autos, una señora con su perrito pekinés… solamente faltaba el Arca de Noé.
No lo podía creer! Me pasó lo mismo que en el año 95 en mi campo de Pergamino. (Ver página 13)
Parece mentira o increíble pero es verdad. En nuestro país los problemas y los errores se repiten una y otra y otra vez.
Por suerte me ayudó el Gobierno de la Ciudad. ¿Por suerte? Sepan como y lo que fue de mi vida en el próximo capítulo… No lo van a poder creer!!!
lunes, 8 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario