martes, 7 de julio de 2009

¡DE GUIYOTE A MAURO VIALE!

Yo pensé que verme involucrado en el Caso Còppola era lo peor que me podía pasar. Pero no. Todavía me faltaba pasar por lo Mauro Viale y su troupe de invitados. Aunque ahí tampoco terminó todo. Como será de injusta la vida que Cóppola pudo sacar un libro, y venderlo, mientras que yo apenas consigo que lean este blog.

CAPITULO III ( 1989-1999) (novena parte)

Como les contaba en el capítulo anterior, algo no quedó claro porque me mandaron preso a Dolores. ¡Qué ciudad! En esa época tenía más visitantes que Mar del Plata. Allá me agarró otro juez, un tal “Bernaschotti” creo. Ustedes lo vieran; pulcro, fino, impecable, todo un gentleman.
Cuando entré a su oficina, el juez estaba cerrando un gran frasco de gomina, mientras pedía por teléfono agujas de colchonero para pinchar teléfonos. Enseguida cortó, repasó el expediente y lo primero que me preguntó fue si conocía al "Conejo" y a "la morsa".
“Yo le contesté que sí, que los había visto en el Discovery Channel”
Ni bien dije eso, unos me querían mandar a Sierra Chica y otros a la colonia Open Door. Finalmente el juez “Bernaschotti” me propuso largarme con la condición de que trabajara para él como agente encubierto. Es que ese entonces el tipo se había recopado con la idea de investigar a los famosos.
La primera misión que me dio fue la seguir y vigilar estrechamente al Oso Arturo, porque sospechaba por el tamaño de su nariz. (Aclara para los distraídos que Arturo era un Oso Hormiguero que tuvo su momento de gloria en VideoMatch y hoy debe estar en un geriátrico de muñecos junto con Grok, de la Ola Verde, y Petete)
Después me mandó a secuestrar todos los libros de “Blanca Cota” y por último tuve que investigar la vida privada de Carozo y Narizota.
Como todo eso no condujo a nada y solo le hizo perder tiempo y plata a la Justicia, yo renuncié.
Pensar que después de tanto despelote, los culpables hoy son inocentes y los acusadores están todos en cana.
De todas formas me fui contento. Porque Dios te saca por un lado y te da por otro. Durante ese tiempo conocí a la mujer de mi vida. Ella me devolvió la sensación del amor; la posibilidad de tener un futuro mejor. Por eso lo primero que hice fue ir a visitar a mi pobre vieja al geriátrico donde terminó al ver todo lo que me iba sucediendo.
Para mí era como una revancha. Después de tantas malas, quería darle la buena noticia de que su hijo iba a rehacer su vida y su hogar. Quería alegrarla contándole que me la iba a llevar para que viva conmigo y la que sería mi esposa. Y ahí nomás le presenté a mi santa novia, Samantha Farjat. Y a los padrinos de la boda, Yayo y Natalia.
Mucha gente fue al velorio de mamá.
Al menos eso fue los que me contaron cuando salí del coma neurológico en el caí al ver la cara de mi vieja cuando le di la noticia.
Pero Juancito argentino se la banca y le da para adelante.
Estábamos en pleno año ’97 y por haber estado en Dolores, me invitaron a un programa de televisión, conducido por Mauro Viale.
¡Mamita querida! Aquello parecía Titanes en el Ring.
Primero zafé del tirón de pelo de María Fernanda y su mamá. Eludí apenas los arrebatos de Adriana Aguirre y su insólito marido Ricardo García. Después esquivé un cachetazo de "Chizito" Winograd pero al final ligué una trompada de la Momia y volví a caer en coma.
Cuando me desperté, lo primero que me pregunté fue: "¿Juancito Argentino se la banca y le da para adelante o es mejor seguir en coma? Opté por la segunda, pero en el hospital me rajaron de una patada en el culo porque, como ayer y hoy, necesitan camas libres. Así que no tuve más remedio que volver a la lucha.
La primera sorpresa fue que teníamos un nuevo ministro de Economía. Domingo Cavallo se fue al galope y lo reemplazó Rocky Fernández. Ojo; ya sé que se llama Roque. Yo lo bautizé “Rocky” porque nos terminó de noquear.
Y también me encontré con una Alianza.
¿Querés saber como me fue con Alianza? Parece que no te alcanza con saber como te fue a vos. Y no yo no fui la excepción. Lo mío cada vez se hacía más “jorobado”.

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