Les doy la bienvenida a la historia de Alfredito Argentino, "El Jorobado de Argentina" (Un cuento de nunca acabar)
Es mi deber advertirle a usted, internauta, que si tiene alguna tendencia suicida, por más leve que sea la misma, no lea esta historia.
Caso contrario antes de llegar a la mitad ya se habrá tirado por el inodoro o se habrá tomado diez frascos de Valium con dos litros de insecticida.
En cambio si usted practica alguna clase de masoquismo, disfrutará esta página oración por oración, palabra por palabra.
Y si no es ni una cosa ni la otra, entonces es un jorobado igual que yo pues cualquiera sea su sexo y su edad, seguramente le ha tocado vivir algunas de las situaciones que le voy a relatar. De todas formas sería aconsejable que previamente a la lectura, realice unas sesiones de yoga,reiki o aprenda a tejer crochet.
Vale aclarar, para evitar comparaciones y posibles juicios por plagio, que este jorobado no tiene nada que ver con el famoso Jorobado de Notre Dame, ya que Quasimodo era feo pero vivía en la catedral de París y aunque este es más lindo, sufre lo mismo y encima vive en el Gran Buenos Aires.
Para que tengan una idea, hoy el Gran Buenos Aires parece un hidromasaje: salen chorros de todos lados.
Pero no nos vayamos del tema. Si lo comparamos con el jorobado de Argentina, el de Notre Dame es un ganador. Y para muestra, basta con estas comparaciones.
Pepito Cibrián montó una comedia musical sobre el Jorobado francés.
Al jorobado de acá hace años que se lo vienen montando y siempre con la misma musiquita.
Quasimodo le dio ganancias a los capos de Walt Disney.
Este jorobado le da ganancias a los capos de Wall Street.
Quasimodo convivía con las gárgolas.
Este vive con las bolas en la garganta.
El jorobado francés vivía encerrado y no lo dejaban salir a la calle.
Al de acá lo dejan salir a la calle pero solo para vender La Solidaria.
Quasimodo era tan ganador que hasta perdiendo le fue mejor que a nosotros. Claro; porque al final él pierde a Esmeralda.
En cambio acá ya perdimos las esmeraldas, las joyas de la abuela, el petróleo, las tierras, el trabajo, la seguridad, la salud, la educación, etc, etc.
Y si al Jorobado de Notre Dame lo dejaron tocar las campanas, al nuestro lo hicieron sonar.
Aclarado esto, dejo en claro también que todos los hechos sufridos por mí, son reales y cualquier parecido con la ciencia ficción, es pura casualidad.
En la próxima entrega, el comienzo de la historia allá por el año 1975.
Los espero. Y si alguien se lo pierde, que se jorobe.
viernes, 8 de agosto de 2008
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2 comentarios:
Me pareció brillante la historia del jorobado Argentino. Es un poco la historia de toda nuestra generación, que va de una desilusión tras otra, pero que sigue apostanto a nuestro país, porque a pesar de todo: SOMOS LOS MÁS GRANDES DEL MUNDO!!!! (O no?)
Marysa
Un privilegio poder tener este texto. Grande Guille!!!Un abrazote!!!
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