miércoles, 28 de julio de 2010

DIME QUIEN ME AYUDA Y TE DIRÉ COMO ME CAGAN!!!

No hay caso. Siempre la ligo. Miren que intenté de todo, nunca esquivé el lomo (y así estoy, hecho pelota) pero nunca una buena… ¿No me creen? Lean lo que sigue…


CAPITULO IV ( 1999-2003 – Cuarta parte)

Como les venía contando, Alfredito Argentino se la banca y le da para adelante.
Un tipo me recomendó un casting para ir a un lugar donde daban casa y comida gratis por tres meses. Eso fue música para mis oídos. Porque no estaba en la lona. Estaba mil metros debajo de la lona… Y allá me fui.
Yo les digo con una mano en el corazón que creía que la casa del Gran Hermano era del padre Farinello. Porque viste que los curas son de andar diciendo hermano, hermana… Si hasta tenía confesionario y todo. Cuando averigüé un poco más descubrí que no era el padre Farinello sino Juan Alberto Badía y que en vez de la religión católica se practicaba el culto hindú.
En serio… Alfredito argentino no es ningún boludo.
Me di cuenta que profesaban la religión hindú porque tenían una vaca sagrada. La trataban como una diosa. Solamente le sacaban leche. Mirá si tendrían adoración por esa vaca que cuando yo, que venía con el hambre atrasada del siglo veinte, propuse convertirla en parrillada casi me matan.
Entonces pensé que tampoco era una religión hindú. Salvo que Solita Silveyra fuera descendiente del Mahatma Ghandi…
El día que la ví gritando: “Adelante mis valientes” me dio como un estornudo cerebral. Mis neuronas se miraban desconcertadas.
Solita Silveyra había sido una de las abanderadas de la campaña que realizaron los actores y cuyo “leiv motiv” era: “Los actores queremos actuar” Y resulta que ahora ella era “conductora” de “eso” que llaman “Reality Show”
Al comprobar que Solita había entrado en la onda panqueque, recuerdo que pensé: “Ahora lo único que le falta es dedicarse a la política”. Dicho y hecho. Se tiró como candidata.
Y yo la entiendo. Después de todo, la Casa Rosada es como la casa del gran hermano. Los que están adentro no tienen ni idea de lo que pasa afuera.
Pero a mí que me importaba todo eso. Vivir ahí sería la gloria. Tendría las cosas que hace tiempo me faltaban. Casa, cama, comida y… a Gastón!
Justo en lo mejor de mi sueño, vino un tipo de la producción diciendo que en ese casting, por un tema de marketing, yo no daba el target y me dio un voleo en el ortex.
El puntapie que me dieron fue tan pero tan violento y certero, que tuvieron que operarme para sacarme el zapato de entre los cantos. La extracción fue casi un éxito. Digo casi porque me dejaron adentro la lengüeta. Por eso cada vez que comía porotos mi cola parecía una cornetita “espantasuegras”. La cosa que otra vez me quedé en la calle y sin un “sope”.
Pero Alfredito argentino se la banca y le da para adelante.
El problema es que adelante estaba el abismo. Y mientras todos hablaban del “riesgo país”, a mi atacaba el riesgo hambre.
Por suerte una mina que conocí en el casting del Gran Hermano, me dio la dirección de una empresa de empleos temporarios. Fui al lugar y caí justo cuando buscaban mozos para un casamiento. “Esta es la mía”, dije agradeciendo a San Cayetano. Es que se trataba de un trabajito fácil, solamente por una noche, había comida gratis y propinas. Porque nunca falta el que te tira un billete para que le tengas la mesa bien atendida. Y allá fui…
¿Saben quien se casaba? Hagan memoria… Revisen las fechas… Una pareja… dos paises… El Gran Latin Lover argentino del momento… ¿No se acuerdan? Se los cuento en la próxima…